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Canasta de demagogia para pobres

Antonio Quevedo Susunaga

26-06-2008
La canasta básica de los 150 productos que mencionó el Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, no tiene gran valor nutrimental, provoca obesidad, problemas cardiovasculares y son productos que la mayoría de los mexicanos pobres no adquieren.
La Senadora María Serrano, dice que los productos de la "canasta básica presidencial" son "como caviar para las clases más marginadas" y acepta que ella tiene estos productos pero no los consume porque prefiere cuidar su salud.
Es muy lamentable que desconozcan las más altas autoridades cuáles son los alimentos que normalmente componen la canasta básica de los mexicanos más pobres. Pero es más lamentable que busquen justificar con argumentos demagógicos e insostenibles que la medida dictada por Calderón beneficiarán como nunca a los mexicanos con la citada canasta básica de los productos con "precios congelados".
A nivel nacional han sido muchas las críticas de los especialistas, de los expertos, de los analistas, de que los mexicanos de muy escasos recursos es probable que se coma un tomate a mordidas o se chupe una naranja, a que destape un jugo 8 Verduras. Es muy probable que acuda al mercado a comprar un puño de chiles a que compre una lata de chiles jalapeños o chipotle. Y más difícil será que preparen espagueti de cuatro quesos.
La canasta básica, a como la presentó Calderón Hinojosa, es materia para los partidos políticos que podrían llevar agua a su molino, pero la realidad es que el activismo político del PRI, el PRD y el PT, han desaparecido, no tienen ningún interés en encabezar las banderas populares. También la gente más pobre no admitiría estos anuncios si estuviera organizada para defenderse de estos anuncios ofensivos y demagógicos para una población que perdió su poder adquisitivo.
Es evidente que el Secretario de Economía, Eduardo Sojo, no asesoró correctamente al Presidente Felipe Calderón, lo llevó a hacer un anuncio espectacular, demagógico, fuera de la realidad de una clase pobre o en extrema pobreza que espera del gobierno una auténtica ayuda.
La realidad de la senadora María Serrano, ni la de ninguno de los legisladores federales y estatales, es siquiera parecida a los de los mexicanos que se encuentran en extrema pobreza, que la dieta alimenticia la complementa con productos de segunda o tercera calidad.
Ojalá y las organizaciones políticas voltearan a ver a estos millones de mexicanos, que vean su situación crítica y que no sólo volteen a ver cuando quieren pedirles el voto.

La desconfianza electoral

El gran reto de las autoridades electorales federales es volver a ganar la confianza de los millones de mexicanos que le perdieron la confianza en 2006. Las autoridades electorales que encabeza Leonardo Valdez Zurita, deberán recuperar esa credibilidad con base a su desempeño, en donde deberá sobresalir su compromiso con el actuar legal e imparcial.
Desde el momento que salieron los dirigentes partidistas a disputarse los lugares disponibles para los consejeros electorales empiezan a minar la desconfianza de la sociedad en el desempeño de quienes les toca calificar con imparcialidad y objetividad los procesos electorales.
Es el momento que el IFE en cada paso evidencia la imparcialidad e interpongan prudente distancia con sus lealtades partidistas y sus compromisos adquiridos que son los que han destruido dicha credibilidad, que tanto costó construir.
La actuación del IFE todavía sigue dando de que hablar con su quehacer derivado de las elecciones presidenciales, el ejemplo es que ante las dudas surgió socialmente el concepto de la "legitimidad" como la respuesta de la impotencia y la duda. Dicho concepto está en los medios y los portadores de dichas acciones, por un lado, Felipe Calderón Hinojosa, buscando en la realidad mexicana una legitimidad política y su contraparte, Andrés Manuel López Obrador, como la carga más pesada que un gobierno tiene que sobrellevar, se vistió con el concepto de "legítimo".
Es la desconfianza la que sobrepone a cada momento, en cada paso que da la presente administración, que encuentra resistencia, cuestionamientos y dudas que tienen rápido eco en la población que se vio tentada por la desconfianza de la autoridad electoral, que deberá demostrar que en 2009 puede reivindicarse para futuros procesos